
A la hora de freír, el aceite de oliva es el más adecuado, ya que resiste mejor las temperaturas, que pueden ascender hasta 160º-200º. Se descompone más lentamente y es el más estable.
Pero no es la única ventaja que tiene. Además, el aceite de oliva impregna menos al alimento frito, lo que ayuda a reducir un poco el aporte de calorías extra que siempre viene con todo lo frito.
Eso sí, a la hora de reutilizar el aceite, hay que tener en cuenta algunas cosas para que la mezcla sea sana: no conviene mezclar el nuevo y el usado, ni tampoco el de oliva con el de girasol.
Hay que tener en cuenta que el aceite de oliva aguanta temperaturas más altas, y al mezclarse, uno puede quemar al otro, generando sustancias que son irritantes y potencialmente tóxicas.
Además, hay que evitar el sobrecalentamiento, intentando no sobrepasar los 170ºC.
Después de cada fritura, hay que filtrar el aceite para eliminar restos de alimentos, que ayudan a su oxidación y descomposición.
Eso sí, no hay que reutilizarlo más de cuatro veces.
Vía| 20minutos
Foto de infoalimentacion







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