No lo vamos a negar, el helado es uno de los postres que más nos gustan en verano. Y no es que sea un riesgo para la salud, en absoluto. El problema es que hagamos un consumo excesivo de helados.
La OCU habla de los componentes del helado: la mitad es aire y la otra mitad está compuesta por grasa, proteínas, azúcares y agua.
La verdad es que muchos desconocemos que la mitad del helado es aire, un dato muy curioso. Si esto no fuera así, sería algo parecido a la nieve, pero con leche en lugar de agua. La aplicación del airde en la mezcla es fundamental para lograr un buen resultado: un exceso de aire haría que el resultado final fuese muy soso y con poco sabor. Por el contrario, poco aire lo hace muy pesado.
El helado puede tener hasta un 15% de grasa, que influye en la textura del helado. El principal problema en relación a la grasa es que en muchos helados se utilizan grasas de palma, de coco… que son más saturadas que la grasa láctea y no son muy recomendables, ya que al cuerpo le cuesta mucho eliminarlas.
Así que no lo olvides: consume halados, porque están buenísimos, pero con moderación.
Foto de nutrycyta








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