
No es la primera vez que comentamos que los zapatos pueden influir mucho en nuestra salud, más de lo que pensamos. Y es que en ocasiones, prestamos más atención a la moda y a lo que “se lleva” que a lo que realmente necesitan nuestros pies.
El caso es que por ejemplo las bailarinas, tan de moda, son zapatos que no absorben bien el impacto de la pisada y que no son recomendables en absoluto si tienes que andar mucho, ya que son excesivamente planas y pueden causar dolor en el talón, el arco plantas, contracturas, dolor en el tendón de Aquiles…
Las zapatillas deportivas están bien para hacer deporte, pero nada más. No conviene abusar de ellas para no someter a los pies a una sudoración excesiva y a un recalentamiento que no les va nada bien, algo que puede acabar desencadenando hongos.
Ojo con los zapatos de punta estrecha, ya que compimen los dedos y pueden hacer que se amontonen unos sobre otros, favoreciendo la aparición de uñeros y uñas encarnadas.
Los taconazos pueden causar dolor en la parte delantera del pie, que es la que carga el peso, juanetes, dolor de dedos, callos, problemas lumbares… Y no creas que llevar plataformas es una solución, puesto que tampoco se trata de calzado preparado para absorver el efecto de la pisada, y puedes acabar con dolor de rodillas, caderas…
Vía| 20minutos
Foto de L*u*z*A







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