Aparte de ser una bebida con mucha variedad y para todos los gustos, también nos ayuda en el cuidado de nuestra salud.
El té es una infusión con más propiedades que el café. La cafeína del té excita en menor medida y durante más tiempo que el café, y también es un potente antioxidante.
Existen más de 200 variedades de té, pero podemos clasificarlas en cuatro grandes grupos:
1. Té verde: se usan sus hojas frescas, yemas y parte tierna del tallo. Se enrollan y se dejan secar a la sombra durante poco tiempo, para que no fermenten. Se le atribuyen propiedades antioxidantes, diuréticas, de prevención del cáncer, regulador del intestino y protector del sistema inmunológico.
2. Té rojo: su procedencia es de la ciudad de Kunming, en Yennen. Se machacan sus hojas y se dejan secar al sol, hasta su fermentación parcial. Lo llaman el té de los emperadores y se le atribuye como principal cualidad la ayuda a reducir grasas y los niveles de colesterol.
3. Té blanco: es el más nuevo y al que se le atribuyen más propiedades, aunque es difícil de obtener y por eso es el más caro. Procede de China y se cultiva en las altas montañas. Se utilizan las flores con sus estambres, donde se concentra más sus propiedades. Se dejan secar sin ser manipuladas ni fermentadas. Tiene propiedades antioxidantes, previene el cáncer, aporta vitaminas C y E, fortalece el cabello, estimula las defensas, es bueno para la menopausia y disminuye niveles de azúcar en la sangre.
4. Té negro: es el más utilizado en Occidente. También posee antioxidantes y fluor, su principal cualidad es astringente, por lo que se emplea para detener las diarreas.
Desde hace muchos siglos, es utilizado por la Medicina Tradicional China y actualmente se están demostrando todas las propiedades del té.
Foto vitadelia








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