
Recientemente he descubierto lo ricas que quedan las ensaladas con salsa de soja. Es la salsita marrón que nos sirven en los restaurantes japoneses o chinos, que también se venden en supermercados y grandes superficies. Concretamente, estoy probando la de Auchan, cuyo tarrito sólo cuesta un euro. Y está deliciosa.
Al aliñar mis ensaladas u otro tipo de platos con la salsa de soja, evito echar sal y le doy ese toque saladito que tanto me gusta. Igualmente, me puedo quedar tranquila, ya que la salsa de soja sólo aporta a nuestro organismo, cada 100 gramos, 65 calorías -y es imposible que aliñemos 100 gramos-.
Ligero, sano y sabroso. Qué más puedo pedirle a una salsa. Además, es una fuente importante de proteínas y nutrientes, altamente recomendada por los especialistas. Uno de los platos más populares con soja es el sushi, pero nosotras en casa podemos probar a cocinar pollo con verduras a la salsa de soja, por ejemplo.
Si todavía no te habías atrevido a probar la salsa de soja, te recomiendo que lo hagas. Unas cuantas gotitas bastarán para darle un toque especial y éxotico a tus platos.
Foto | La gran epoca
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