Nuestra piel necesita, entre otros, una dosis extra de oxigenación para la regeneración de los tejidos. Tanto la sauna finlandesa (altas temperaturas, calor seco) como el baño turco (no tan alta la temperatura, calor húmedo) cumplen a la perfección estas funciones, ya que el calor estimula la oxigenación, el riego sanguíneo y el metabolismo.
Para las mujeres nos viene de maravilla ya que las mujeres con dolores menstruales se sentirán aliviadas por la acción del calor. Asimismo, en casos de bronquitis y sinutisis, el vapor humedece la vías respiratorias facilitando la ventilación pulmonar. Por otra parte, dilata los poros favoreciendo una limpieza profunda de la piel. No obstante, contra la creencia popular de que con estos sistemas se adelgaza, es totalmente falso porque sólo se eliminan líquidos al sudar.
Otro de sus efectos positivos, es que son una fantástica fuente de relajación contra el estrés del día a día. Tras una jornada de sauna o baño turco caerás rendida en la cama.
Sin embargo, también existen contraindicaciones que debes conocer: el exceso de calor eleva las pulsaciones por lo que no es recomendable para personas con problemas cardíacos, de tensión, embarazadas, ancianos, trastornos de la alimentación, etc.
Recuerda que hay que alternar con duchas de agua fría, y si le añades una sesión de masaje, mejor que mejor.
Fuente consultada | Vitónica
Foto vía | Kalsten







ME REGALARON UN BAÑO SAUNA & TENGO UN PEQUEÑO NEGOCIO y NO SE COMOO TRABAJARLO, QUE PRODUCTOS ME RECOMIENDAS USAR O QUE MARCAS?