El verano suele ser una época donde las infecciones por hongos se propagan de forma rápida al no usar calzado en las duchas de las piscinas y/o playas. Son microorganismos que se desarrollan con facilidad en lugares de cálidos y húmedos, de ahí que sea en esta época donde se produzcan más contagios. Empieza como un enrojecimiento en la zona y muchos picores. Al rascarnos se producirá una ampolla que irá aumentando en tamaño, originando, a su vez, nuevas.
- Prevención, clave del éxito.
Uno de los principales agentes causantes es el sudor, por lo que en la época estiva les importante dejar transpirar la piel. Tampoco abusemos de las duchas porque los jabones pueden ser abrasivos con ésta y retirar la capa protectora de nuestra piel. Usa jabón con ph neutro. Otro consejos, básico para prevenir, es evitar rascarnos con las uñas porque éstas son un foco importante de bacterias.
- ¡Oh, no! ¡Tengo hongos!
Sin duda, deberemos acudir a nuestro médico de cabecera y/o podólogo para que nos recete algún medicamento con cortisona, pero estos tratamientos muy agresivos por lo que es mucho más sano y efectivos que sigas nuestros consejos y que mantengas tus pies alejados de los dichosos hongos.
Foto | Vanitatis
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