- Tu piel, como todas, tiene un límite máximo de bronceado. A partir de ahí, por más tiempo que estés al sol, no cambiará tu tono de piel.
- Para lograr un buen bronceado, hay un secreto. No te servirá de nada estar un día diez horas seguidas al sol. la clave es conseguirlo de forma progresiva, empezando con sesiones de unos 15 o 30 minutos, siempre teniendo en cuenta tu tipo de piel.
- Mientras tomas el sol, no dejes de beber agua. Ya no solo porque evitarás deshidratarte tú, sino que también tu piel estará perfectamente hidratada.
- Aunque el índicde de tu protector sea bastante elevado, aplícatelo de nuevo cada hora.
- No olvides tus labios. Al estar recubiertos por una piel muy fina, necesitan mucha atención, porque si no, pueden descamarse. Aplícate con frecuencia un poco de cacao o barra de protección solar.
- No es bueno estar demasiado tiempo tumbada al sol. Si caminas, nadas y te mueves, también te pondrás morena y seguro que tu piel te lo agradecerá.
- Ten especial cuidado si tienes manchas en la piel: no olvides aplicarles un filtro de protección total.
Foto de flickr
Comparte esta noticia
Tweet








Comentarios recientes