El verano es una época un tanto peligrosa en lo que se refiere a la línea. Nos vamos de vacaciones y descuidamos un poco los hábitos alimenticios. Y es precisamente el momento del postre el que más hace peligrar la línea que tanto nos ha costado mantener el resto del año.
Los helados y los sorbetes son alternativas de lo más apetecibles, no vamos a negarlo, pero la verdad es que hay que tener cuidado. Te proponemos dos posibilidades mucho más saludables:
- Fruta: la fruta de verano es muy fresca y está deliciosa. Forma parte de la dieta mediterránea y no es cierto que engorde. La fruta te aporta agua, vitaminas, minerales y fibra. No olvides consumir cada día dos o tres piezas.
- Lácteos: elige los lácteos bajos en grasas, como el yogur o la cuajada, que no solo tienen proteínas. Además, aportan calcio, que es muy beneficioso para los huesos y para los dientes.
¡Ah! Mucho cuidado con los pasteles y la bollería.
Foto de nutrición óptima
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