Cuando sufres estrés, es posible que tu cuerpo se resienta y que sufras transtornos físicos como consecuencia de la tensión a la que continuamente se somete tu cuerpo. Pero es que además, el estrés puede afectarte también a nivel anímico.
Debido al estrés, puedes estar más irascible (seguro que te dicen que “saltas por nada”), discutir por casi todo e incluso perder el control. Además, puede que tengas problemas de concentración y que te encuentres en un estado psicológico negativo.
Y lo que es peor, puede afectar a tu vida sexual. Puede afectar en cualquiera de estos dos extremos: puede que no disfrutes de tus relaciones sexuales y tengas un descenso en la libido; o todo lo contrario, que te vuelvas hiperactiva en la cama.
Y lo peor de todo es que, si no lo tratas a tiempo, puedes acabar sufriendo una crisis de ansiedad o incluso algo más grave.
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[...] se produce una normalización de las funciones orgánicas que alteramos cuando sufrimos ansiedad o estrés. Por tanto, el humor nos ayuda a regular la frecuencia cardiaca, la tensión muscular, la presión [...]