• gal-img Te sale el humo por las orejas (Foto: iStock)

    1. Estás siempre de mal humor
    De repente un día te das cuenta de que te pasas las horas maldiciendo. Suele ser una cuesta abajo que coges y no tiene final hasta que alguien que te aprecia te lo suelta como un directo de derecha directo al mentón para hacerte reaccionar.
  • gal-img Eres la empleada del mes (Foto: iStock)

    2. El trabajo te tiene estresado/a
    Sales a las 9 de la noche y no te pagan un euro por hacer más allá de tu turno hasta las 6, tu jefe te presiona y no te deja vivir y te levantas y te acuestas pensando en el trabajo. Frena, mírate al espejo, sal a tomar unas cañas y si puedes date una alegría antes de que sea demasiado tarde.
  • gal-img Cuidado con entrar en un círculo vicioso (Foto: iStock)

    3. Pasas muchas noches solo en el sofá viendo la televisión helado en mano
    Cuando eres capaz de seguir las conversaciones con tu abuela sobre Belén Esteban o con tu abuelo sobre el futuro de Cristiano Ronaldo, cuidado. Empiezas a recapacitar y te acuerdas de que llevas 8 viernes seguidos tragándote Sálvame y el resto de la semana El Chiringuito y has acabado con todas las existencias de helado del supermercado...
  • gal-img Un mundo nuevo se abre ante ti (Foto: iStock)

    4. Empiezas a interesarte como un loco por eso de Tinder
    Tú, hombre de las cavernas, nacido en el siglo equivocado porque lo más parecido a tecnología que has tocado en tu vida es el boli Bic, te ves buscando información en Google sobre eso que un día te contó un compi de curro que se llamaba parecido al chocolate y servía para ligar. Sí, amigo/amiga, necesitas un pinchito… y si puede ser dos como los Petit Suisse.
  • gal-img Si no aguantas al compañero... (Foto: iStock)

    5. Ya no te hace gracia que tus amigos hablen de sexo
    Años vacilando con tus conquistas y viniéndote arriba con el tema del sexo hasta que un día te deja de hacer tanta gracia y prefieres irte a pedir a la barra cuando sacan el tema porque ni te acuerdas de la última vez.
  • gal-img El estrés se nota también en la piel (Foto: iStock)

    6. Tu piel está seca
    Vas a comer a casa de tu madre y empieza a tirarte indirectas del mal color de cara que tienes, lo seca que está tu piel, lo seria que estás, etc. hasta que no te queda otra que reconocerle que no tienes sexo desde el Pleistoceno y terminar con el típico “Gracias, mamá…” que en tu mente termina con un “... por hundirme en la miseria”.
  • gal-img Como si una fuerza sobrehumana te lo impidiera (Foto: iStock)

    7. Te cuesta levantarte de la cama cada mañana
    No puedes con tu vida, te cuesta levantarte de la cama y despegarte del edredón y de la almohada, que son tus nuevos mejores amigos. No eres capaz de ver las cosas buenas a las que agarrarte a la vida. Piensa que todos tenemos problemas y que con sexo se ven siempre con un colorcito que tira más al gris que al negro.
  • gal-img ¿De verdad no hay nada que hacer para que vuelva tu sonrisa? (Foto: iStock)

    8. Tu sonrisa está congelada
    Si te miras al espejo y piensas eso de “no estoy tan mal” aún estás a tiempo de reaccionar; sabes que necesitas un pinchito y lo único que tienes que hacer es salir a por él. Peor es que las sonrisas se te hayan gastado. En ese caso el polvo se convierte en urgente y necesitas sacar las fuerzas necesarias para que éste no tenga que venir a por ti porque lo mismo no viene en la vida.
  • gal-img ¿Cuándo fue la última vez que te acordaste de tu ex? (Foto: iStock)

    9. Repasas una y otra vez tu agenda y contactos... y te detienes en tu ex
    Eres incapaz de hacer nuevas relaciones interesantes que puedan derivar en algo más que unas cañas o una cena. HAs pasado la fase ligar y ya estás en la fase televisión y donuts. Y en el descanso de la película coges el móvil y no tienes ni actividad en el whatsapp porque es sábado por la noche y todos tus colegas están de juerga. Recurres a la agenda, empiezas a bajar y aparece tu ex. Te paras y recuerdas…
  • gal-img Practicar sexo conlleva múltiples beneficios (Foto: iStock)

    10. Porque siempre es una buena opción
    Porque es difícilmente mejorable la sensación que produce el sexo. Porque no hace falta necesitarlo para disfrutarlo. Porque sí. Porque un "pinchito" siempre es una gran idea.
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