• gal-img La cerveza, gran enemigo de los entrenamientos en verano. (Pixabay).

    1. ¡Una caña!
    Si es que es normal... verano, playa, el chirinquito llamándote con sus maravillosas jarras de cerveza fresquita. Yo entiendo que es muy difícil -casi imposible- decir que no, pero, a veces, hay que hacerlo. No merece la pena tirar por la borda meses de entrenamiento por beber un poco más de la cuenta en el periodo estival. Y si has apretado en tu entreno en los meses previos para llegar en plena forma al verano, con más razón. Así que no se trata de no tomar ni una caña, sino de hacerlo con cierta prudencia.
  • gal-img También hay que cuidar la alimentación. (Flickr - Joselu Blando - Rabas del chiringuito del puntal).

    2. ¡Una de rabas!
    ¡¡Venga hombrea ya!! ¡Sal del chirinquito! ¿Has conseguido no tomarte la cerveza y vas a clavarte ese pedazo de plato de rabas tú solo? No puede ser. En realidad esto es, por supuesto, una exageración. Claro que puedes tomarte tu plato de rabas y, si te apetece, otro de sardinas y uno de ensaladilla rusa. Pero no lo hagas todos los días -solo de vez en cuando- y no te pidas la ración más grande de la carta. Es verano, hay que disfrutar y salir de la rutina, pero si controlas un poquito, estarás mucho más satisfecho cuando el maldito despertador suene de nuevo para tu vuelta al tajo.
  • gal-img Las copitas también pueden estropear tu cuerpo en verano. (Pixabay).

    3. ¡Un gin-tonic!
    Pues me han dicho que hay un bar al final del paseo marítimo que ponen unos gin-tonics buenísimos. ¿Sí? Esta noche vamos a tomarnos unas copitas... ¿Pero por qué la mayoría de los placeres del verano tienen que ver con el comercio y el bebercio? Bueno, siguiendo la misma línea que en los casos anteriores, no se trata de no tomar ni una copa. Que va, estamos en verano, claro que puedes -casi debes- tomarte unas copas. Pero siempre con cabeza. No es más que eso. Un poquito de sentido común y autocontrol. Casi nada, eh.
  • gal-img De la toalla al chiringuito y del chiringuito al sofá. (Flickr - flash.pro - Evening watching television).

    4. ¡Pon la tele!
    Ese apartamento en la playa. Una duchita para quitarse toda la arena. Un poquito de aftersun ya que, como siempre, te has echado menos protector del que debías. Estás como cansado por el sol y un poco lleno por las rabas y las cervezas, en la tele están los Juegos Olímpicos, un nuevo concurso o un superespecial de Supervivientes. Y tú piensas, salgo a hacer deporte, ¿quéééééé? Evidentemente, no, mejor poner la tele. Y no es que tengas que mantener tu rutina de entrenamientos a rajatabla durante el verano, de hecho, si eres de los que entrena muy habitualmente, tienes que descansar, pero intenta, al menos, darte un paseo cada día, por ejemplo por la orilla del mar. Algo, lo que sea, no estés todo el día parado.
  • gal-img Sedentarismo. Peligro máximo para estropear tu cuerpo en verano. (Pixabay).

    5. ¡Pero qué a gusto!
    Y todo lo anterior se resume en una palabra: sedentarismo. Bueno, en dos, sedentarismo y gula. En seis: sedentarismo, gula y ganas de pasarlo bien. Al final parece que son unas cuantas. Pero la primera, sedentarismo, es la más importante. Es lógico y normal que en verano, después de muchos meses trabajando, quieras no hacer nada. Estar tirado en la toalla y sin la más mínima preocupación. Pues haz un pequeño esfuerzo. Pero no, no te pongas a correr. Ni te lleves la bici con la sombrilla. Aunque sea juega un poco a las palas, nada un rato, pasea por la orilla. Muévete un poquito si no quieres volver con un bulto nuevo a la altura de la barriga.
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