• gal-img La mirada de un asesino, la mirada de un niño que quiere hacerte una aguadilla (Pixabay)

    1. Haces aguadillas
    Y lo que es peor: haces aguadillas a tus mayores. Aunque hacerle la broma a ese octogenario que tienes delante puede parecer tentador, lo cierto es que a ciertas edades las aguadillas comportan un riesgo. No solo porque se pueda producir un ahogamiento, sino por el daño que puede producir un tirón tal sobre las cervicales.
  • gal-img O peor, con calzoncillos por fuera del bañador (Pixabay)

    2. Vas con calzoncillos por debajo del bañador
    Ni es higiénico, ni es sexy, ni es cómodo para tus bolingas. Así que ya nos explicarás por qué, año tras año, día tras día, sigues yendo con tus boxers escondidos bajo el bañador.
  • gal-img En cuanto acabe el movimiento sexy, se vuelve la niña de The Ring (Pixabay)

    3. Se te corre el maquillaje
    Ir con una ligera base de maquillaje a la piscina, pase. Pero ir maquillada como una puerta es la peor idea que puedes tener. Aunque no pienses meterte en el agua. Cualquier movimiento a tu alrededor será una amenaza para tu rimmel. Así que ve natural y aprovecha para tomar el sol.
  • gal-img Por más que lo intentes, no estás en un videoclip de Justin (Pixabay)

    4. Haces como que la piscina te pertenece
    Este es otro ejemplo de mal comportamiento en la piscina. Caminas como un pavo real, miras a todo el mundo de arriba abajo, saludas como si fueras el alcalde, te sientas en cualquier hamaca sin preguntar si está ocupada y te ríes sonóramente para apoyar tu sempiterna sonrisa profident mientras miras a tu alrededor a ver si alguien te hace caso. Eres lo que comúnmente se conoce como un chulopiscinas. Respeta a la gente y ten en cuenta que, además de las amigas de tu madre, casi nadie te está mirando ese cuerpo serrano.
  • gal-img No solo es el maquillaje...(Pixabay)

    5. La lías con todos los accesorios
    Vas con lentillas y te dejas los ojos. Vas con una pamela del tamaño de una sombrilla que te impide nadar. Te pones crema, desodorante y colonia justo antes de meterte al agua. No llevas toalla ni chanclas. Te haces tantas selfies que tu móvil, ardiendo, se te pega a la palma de la mano. Has ganado al juego de pesadilla en la piscina.
  • gal-img Este chaval está muy cómodo dentro de la piscina, pero no se ha duchado (Pixabay)

    6. No ducharte
    Es clave ducharse antes y después de entrar en la piscina. No sólo por tema higiénico, sino porque restos que podemos llevar (de champú, acondicionador o excreciones) pueden afectar a la salubridad del agua, que se trata con cloro y desinfectantes para evitar el contagio de infecciones.
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