• gal-img ¿Por qué gime ese señor? (Wikimedia)

    1. Cuando haces mucho ruido
    Y es que es un lugar plagado de amenazas para tu sentido de la dignidad. Esta es la primera de muchas: Hay personas, sobre todo hombres, que en el gimnasio parecen una mezcla entre un cerdo en plena matanza y Dakota Johnson en 50 sombras de Grey. El momento en el que te das cuenta de la escandalera que estás montando es uno de los más ridículos posible. Peor es cuando te piden que, por favor, bajes el tono.
  • gal-img Tú pon cara de marine y desea que alguien te salve (Wikimedia)

    3. Cuando te excedes en tus previsiones
    Otro clásico. Como tienes buen brazaco y de pequeño se te daba bien jugar al fútbol, pillas una pesa de más kilos que nadie y te echas a un banco a petarla. Y lo que se te petan son los músculos. Hay muchas formas dolorosas de no parecer ridículo, pero lo mejor es curarte en salud y dejar el ejercicio cuanto antes.
  • gal-img No es el mejor momento para pararse a pensar (Pixabay)

    3. Cuando todo el mundo te está mirando y no sabes por qué
    Sobre todo en zonas de musculación y cuando alcanzas un cierto nivel, hay un efecto que se produce en algunos momentos que se podría llamar el efecto imán. Tú haces tus movidas y poco a poco te das cuenta de que la gente se acumula a tu alrededor. Te planteas si es que llevas ocupando un banco mucho tiempo, si tendrás algo roto en el pantalón o si estás más atractivo que de costumbre. Por lo general, no es nada de eso, solo que la gente intenta evitar entrenar incluso dentro del gimnasio.
  • gal-img Hablar con un entrenador personal te puede ayudar (Wikimedia)

    4. Cuando no tienes la menor idea de cómo usar una máquina
    Llegas al gym, es de tus primeros días (o hace mucho que no vas) y te pones en una máquina que no has probado nunca. Miras un poco las instrucciones y parece fácil. Pero empiezas a realizar el movimiento y notas que algo falla.. Tus muñecas están realizando movimientos que desconocías que existieran, y Cada persona que pasa te mira con extrañeza cada persona que pasa te mira con extrañeza.
  • gal-img Esa chica tan mona a la que espías te ha pillado de lleno (Pixabay)

    5. Cuando te pilla mirándola/le
    Igual es el inicio del amor. Pero desconcierta bastante cuando el pivón o la pivona a la que tiendes a mirar durante tus ejercicios, que te hace mantener una rutina durante más tiempo del normal, te pilla. Pero oye, igual es el inicio del amor.
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