
Dicen los expertos que escribir es un método inocuo y eficaz de combatir la ansiedad y la depresión. Se ha demostrado que aquellas personas que escriben diariamente son menos propensas a desarrollar una tristeza crónica. Incluso los escritores afirman que plasman sus sentimientos interiores, que no pueden evitar dejar fluir sus emociones. Y precisamente éste es el secreto de que la escritura sea una terapia.
Las pesadillas se evitan si se dejan escapar los temores a través de las palabras. Sentarse y expresar, sin pensar ni reflexionar sobre lo que se escribe, nuestro sentimientos, nos ayudará a encontrarnos a nosotros mismos. Los problemas los observaremos desde una nueva óptica, aparte de que éstos pierden fuerza al verlos desde una relativa distancia. Igualmente, las soluciones se pueden llegar a vislumbrar cuando vertimos problemas en un papel.
Si en alguna ocasión te has planteado que necesitas ayuda psicológica, prueba la terapia de la escritura. No te esfuerces en escribir bien o correctamente, déjate llevar, permite que por sí solas las palabras te liberen de tus cadenas emocionales. Es un ejercicio interior, de la búsqueda de nuestra propia voz. Todos aquellos que se atrevieron a emprender este viaje interior salieron más reforzados que nunca. Inténtalo.
Foto | El espejo pintado







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