En Fémina Network nos gusta hacer hincapié en que debes cuidar la salud de piel, órgano fundamental de la anatomía femenina. Y más, si uno de los agentes peligrosos es un cáncer de piel. Éste se produce ante la exposición continuada al sol, sobre todo, sin protección. A nosotras también nos gusta lucir bronceado, pero tenemos que ser conscientes de que los rayos de sol actuales no son como los de hace unos años -provocado por la degeneración de la capa de ozono-, y que ya no podemos exponernos así como así.
¿Quiénes son los que tiene más riesgo? Hoy en día, todo el mundo puede desarrollar un cáncer de piel, pero quizás lo más vulnerables sean las personas de piel blanca, que se queman con facilidad y que tienen lunares, pecas, ojos y cabellos claros. También son susceptibles aquellas personas que tomaron el sol en demasía durante su infancia o las que trabajan al aire libre.
Asimismo, las áreas del cuerpo más afectadas son aquellas que reciben más ratos UVA por su localización: cabeza, cuello, cara, orejas, manos, brazos, hombros, espalda, pecho y la parte inferior de las piernas. ¿Y qué pasa si me encuentro un lunar?
Primero, hay que guardar la calma y analizarlo. Nunca se sabe qué puede ser. Un lunar normal es plano con forma de oval o redonda, de 1/4 de diámetro y de color café claro u oscuro y homogéneo. Para estar totalmente seguros de que es inocuo, hay que vigilar si cambia, sobre todo, si ha aparecido a partir de los 30 años.
Por último, toma medidas: usa fotoprotector, gorras, ropa que no deje pasar los rayos y, sobre todo, no te fíes de un día nublado -los rayos UVA pasan a través de las nubes-. Toda precaución es poca.
Fuente | A triunfar (Medicina).
Foto | De Mujer Hoy.
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