La idea básica de la cromoterapia tiene que ver con la asociación de un color a una determinada propiedad. Es decir, que cada color tendría la capacidad de originar diferentes reacciones en el cuerpo y en el estado anímico.
Para el cerebro, los colores llegan como una vibración electromagnética, y las reacciones de cuerpo y mente serían diferentes según el tono empleado.
Hay diversos centros que disponen de cabinas de baño con cromoterapia, que se bansan fundamentalmente en la alternancia de colores primarios, aunque hay otros sistemas de combinaciones de luces, que acaban combinando efectos diferentes.
Cada uno de los colores tiene una propiedad.
- Rojo: se trata de un color muy adecuado para las personas propensas al decaimiento. No es adecuado para personas hipertensas o para quienes sufren alguna inflamación.
- Verde: es un color tranquilo, calmante y refrescante. Está muy aconsejado en las terapias contra el dolor, ya que entre sus virtudes está el hecho de que produce una sensación de alegría y esperanza.
- Amarillo: es un color que tiene efectos sobre el hígado, la bilis y el páncreas.
- Azul: se trata de un color que, a pesar de ser frío, transmite serenidad, y es perfecto para relajar, y para combatir tanto el estrés como el insomnio. Eso sí, no se recomienda en personas con fatiga y tendencias depresivas.
Por cierto, que la sauna finlandesa es uno de los mejores ambientes para aplicar la cromoterapia, y de hecho, está en algunos gimnasios, ya que las altas temperaturas contribuyen a intensificar estos efectos.
Foto de cuidando mi mundo
Via 20minutos








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