Nuestra dieta diaria es uno de los factores que tenemos que controlar para no sufrir alguna enfermedad relacionada con trastornos alimenticios. Pero cuando la dieta que hay que vigilar es la de un diabético, debemos llevar ciertas pautas sencillas en su alimentación.
Entonces, podemos poner en práctica pequeños métodos que nos ayudarán en la lucha por conseguir una dieta balanceada si un paciente diabético se ve obligado a ponerse a régimen. Aquí, las grasas consumidas deben ser las estrictamente necesarias para compatibilizar diabetes y alimentación.
Obviamente mientras más grasa consume una persona, más tiende a aumentar de peso, y el sobrepeso lleva a la resistencia a la insulina, lo cual puede llevar a la diabetes. Pero también tenemos que reconocer que existen grasas más dañinas que otras.
Las grasas saturadas, por ejemplo, aumentan el nivel de colesterol total y el nivel de colesterol “malo” (LDL) en la sangre, lo cual aumenta el riesgo de enfermedades coronarias. Los diabéticos tienen un riesgo más alto de enfermedades coronarias que el resto de la población y por lo tanto deberían evitar el consumo de grasas saturadas, las cuales se encuentran principalmente en los productos animales como la carne, la leche entera y el queso.
Por ello, a la hora de las compras, debemos tener una lista detallada en la que se encuentren presentes todas nuestras necesidades nutritivas. Los especialistas aconsejan consumir alimentos altos en fibra, como frutas y verduras frescas, granos integrales y leguminosas.
La fibra en estos alimentos actúa como una esponja que retarda la digestión de los carbohidratos y permite que el aumento del nivel de glucosa en la sangre sea más gradual, y no se experimenten las “altas y bajas” que suceden al consumir alimentos refinados o procesados.
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