
Sonreír es el método más efectivo y sano de combatir el estrés. Regula sus niveles, ayudándonos a sentirnos mejor con nosotros mismos. Además, provoca que aumente nuestro atractivo, ya que resulta mucho más agradable una persona que sonríe a otra que esté seria. Por tanto, nuestra autoestima se ve reforzada. Pero, quizás, lo que más beneficia nuestra salud es que ayuda al sistema endocrino, generando que nuestro sistema inmunológico esté reforzado. Otras investigaciones aseguran que previene posibles ataques cardiacos al expandir la parte exterior de los vasos sanguíneos del corazón.
La risa es contagiosa, lo que expande una buena dosis de optimismo y buen humor en el ambiente. Igualmente, al sonreír utilizamos menos músculos que cuando fruncimos el ceño, lo que siempre viene bien para quitarnos (o prevenir) años de encima.
Es indudable que los que sonreimos nos sentimos más fuertes ante las adversidades de la vida, y que en esos pocos momentos de tensión liberada gracias a una buena carcajada no se pueden sustituir por nada.
Foto | Tuvidasana.murke.net







Comentarios recientes