• gal-img Sí, es hora de decir adiós a la cafeína (Foto: iStock)

    1. Café
    Se puede buscar el término medio pero de entrada sería bueno dejar el café abandonado al menos en la primera semana de trabajo porque suele ser un alimento en el que las personas se escudan para llevar mejor el síndrome postvacacional y al final acaba convirtiéndose en una especie de adicción peligrosa. El café con moderación no es malo pero sí lo es en abundancia así que pásate a las infusiones y sobre todo al zumo de naranja natural en tus primeros desayunos si no eres capaz de tomarlo con moderación en tu vuelta a la rutina laboral.
  • gal-img Recupera los desayunos saludables (Foto: iStock)

    2. Dulces
    Otro clásico del mundo laboral que además suele venir rodado del verano. En las vacaciones los excesos están ahí, son uno de sus tesoros, pero es hora de ponerse las pilas y corregir esas desviaciones. Una de ellas son los dulces. Ya has agotado el cupo de bollos en el buffet libre del hotel así que recupera el buen hábito de la tostada con aceite y tomate en tu vuelta al bar de debajo de la oficina.
  • gal-img (Foto: iStock)

    3. Pizza
    Un día puede estar bien pero también es peligrosa en abundancia y estamos seguros de que ante la depresión te comerías una para comer y otra cenar. El mejor momento para limpiar el cuerpo es la vuelta al trabajo porque es comenzar de cero de nuevo y nada mejor para tratar la vuelta que una terapia de choque. Apura el verano y disfruta de todas las ensaladas que se pueden hacer y de las cremas frías en septiembre.
  • gal-img ¡Nada de bacon cheese fries, que nos conocemos! (Foto: iStock)

    4. Bacon
    Es el primer día de trabajo y ya estás con los compis en el restaurante americano de turno comiéndote todas las salsas del lugar. SI no puedes resistirte a la hamburguesa en tu primera semana porque es eso o comer solo castigado con tu tupper, controla y que sea light. Carne pequeña y acompañamientos sanos. Aparca el bacon por un tiempo… un poco de fuerza de voluntad para entrar lo más rápido posible en el ritmo de después de las vacas. ¡Nada de bacon cheese fries, que nos conocemos!
  • gal-img Son una tentación fácil pero peligrosa (Foto: iStock)

    5. Precocinados
    Se llaman alimentos porque al fin y al cabo se comen y te sacian pero son el diablo de los buenos hábitos alimenticios y el recurso más fácil de la vuelta al trabajo. Evítalos a toda costa, no pases por ese pasillo en el súper para no caer en sus redes y prepárate cualquier cosa en casa, aunque sea tu peor plato, pero que no sea precocinado.
  • gal-img Evítalas a toda costa (Foto: iStock)

    6. Salsas
    Otra tentación de la primera compra de septiembre. Uno llega deprimido y entra en ese paraíso de la estética de colores y botes y no puede parar de pensar en esos sabores adictivos. Barbacoa, ketchup, mayonesa, mostaza, soja, etc. Toda la colección para casa como si fueran los cromos de la liga y cada día de la semana una a la oficina para disimular vuestra falta de gana de meteros a la cocina. ¡Error!
  • gal-img (Foto: iStock)

    7. Patatas fritas
    Da igual que sean de bolsa o fritas en sartén o freidora. Te has puesto ciego en vacaciones entre el aperitivo y los acompañamientos de las comidas así que declara septiembre como el mes “antifritos” y en general huye de todos los rebozados en la medida de lo posible. Las patatas hay que mantenerlas en la dieta pero cocidas, al horno acompañando algún pescado o guisadas que son un manjar junto a una sepia, un poco de carne, etc.
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