• gal-img El desayuno es la comida más importante del día (iStock)

    1. Siéntete como un rey por las mañanas
    ¿Por qué existe el dicho “desayuna como un rey, como un príncipe y cena como un mendigo”? Quien se lo inventó, aparte de mostrar las desigualdades de antaño, quería recalcar que la primera comida del día es la más importante. En la que tenemos que ingerir todos los nutrientes ya que en las primeras horas del día es cuando más energía empleamos.
    Y para ello te damos un dato: aquellas personas que desayunan todos los días tienen un 50% menos de posibilidades de ser obesos que quienes no lo hacen. ¿Quieres realmente perder peso? ¡No te saltes el desayuno!
  • gal-img Que no te asuste la grasa, sí sabes cuál comer (iStock)

    2. Grasa sí, pero sólo la adecuada
    ¿Cómo es posible acabar con esa grasa que vive en tus abdominales y cartucheras comiendo aún más grasa? Sí, no nos hemos vuelto locos. Estudios han demostrado que aquellos que es más eficiente tener una dieta baja en calorías pero alta en grasas que no baja en grasas pero con las mismas calorías.
    Esto se debe a que no todas las grasas son iguales, no que las grasas son buenas. Por ejemplo, no hay problema si aportas a tu cuerpo grasas saludables como el ácido oleico o ácidos grasos presentes en los frutos secos naturales pero sí si te atiborras a las grasas saturadas de la bollería industrial.
    Si comes frutos secos antes de tu cena o comida te ayudarán a saciarte. Eso sí, esto no significa que ahora tengas barra libre de frutos secos o aceite. Debes controlar la cantidad o sino engordarás igualmente.
  • gal-img Sí, el alcohol te está haciendo un flaco favor (iStock)

    3. Despídete de las calorías vacias
    Toda dieta que se preste a ayudarte a bajar de peso, a reducir centímetros en tu cintura o similares siempre implica una reducción de las calorías ingeridas. Todas estas planificaciones huyen de alimentos que contienen calorías vacías. ¿Qué significa esto? ¿Qué tienen aire dentro y por eso te hinchas más?
    Las calorías vacías son aquellas que no aportan nutrientes a tu cuerpo y, por tanto, son un lastre para conseguir tus objetivos. Si quieres notar la diferencia, elimina o reduce tu consumo de azúcar, alcohol o refrescos azucarados. Un ejemplo: Un litro al día de estos refrescos suponen un kilo de azúcar a la semana. ¡Abandónalos y el resultado será impresionante!
  • gal-img Si sabes cómo puedes comer incluso más cantidad (iStock)

    4. Platos grandes, calorías minúsculas
    Si algún “experto” que para adelgazar hay que pasar hambre, comer platos pequeños o reducidos y sin casi comida está muy equivocado. ¡Que estés a dieta no significa que debas comer lo mismo que una hormiga! Puedes “estar a plan” y ponerte platos incluso más grandes que antes, eso sí, sabiendo que alimentos tienes que poner.
    A la hora de elegir tu menú del día elige aquel que tenga alimentos con una “densidad calórica” reducida. Un ejemplo, puedes comerte un gran plato de verdura asada o al vapor y contribuir a perder peso. Sin embargo, unos canapés o unas tapas te aportarán muchas más calorías y te quedarás con hambre. A la hora de comer ¡se inteligente!
  • gal-img La fibra te ayudará a quemar esas calorías de más (iStock)

    5. ¡Viva la fibra!
    Es hora de observar el comportamiento de los alimentos. La fruta, cereales, pan, arroz integral o las verduras son ricas en fibra. ¿Y cómo me ayuda a bajar de peso? Tienen gran capacidad para absorber agua por lo que aumentan su tamaño y llenan el estómago fácilmente. O lo que es lo mismo, tienes sensación de mayor saciedad con menos comida.
    Además, ralentizan la absorción de hidratos de carbono y la digestión. De esta forma lo que comes “le dura más a tu cuerpo” que si no realizásemos ese aporte de fibra. Otro factor más, estudios han demostrado que quienes comen 24g de fibra al día queman 90 calorías extra. Y para conseguir nuestra meta, todo lo que quememos será positivo.
  • gal-img Come menos pero más veces, así no cogerás peso (iStock)

    6. Divide y vencerás
    ¿Cuál es el mayor enemigo de una dieta? El famoso “picoteo”. Esto se debe a que estamos mal acostumbrados y pensamos que para comer hay que hacer pocas comidas. Así perderemos más peso antes, pero no es así. Estudios han demostrado que aquellas personas que comen al cabo del día cinco veces pierden peso antes que aquellas que sólo comen tres veces.
    Es más, cuando te saltas una comida para “adelgazar” tu cuerpo reduce su metabolismo y, por tanto, pasamos hambre sin quemar calorías. Si quieres quitarte esos kilos de más reparte las calorías del día. De esta forma no llegarás a la siguiente con ganas de devorar el plato. Además, reducirás pecados como la bollería industrial o similares.
  • gal-img Es cierto, una dieta equilibrada ayuda a perder grasa (iStock)

    7. Come de todo
    Sí, en la riqueza y variedad está la clave para dar ese empujón que necesita tu cuerpo. Todo buen nutricionista que se preste te recomendará una “dieta variada y saludable. Sin restricciones”. Y se debe más a un factor psicológico que a uno nutricional. Cuando te prohíben algo tu deseo por hacerlo o comerlo es mayor.
    Si por ejemplo te prohíben que comas dulces, todos los días vas a estar pensando en esa palmera o en esa napolitana de chocolate que no te puedes comer. En consecuencia, tu odio por la dieta aumenta junto con una típica frase “cuando la acabe me voy a poner fino a rosquillas”. Para evitar esto, date un capricho a la semana. Así la dieta será más sencilla para ti y evitarás pecar más a menudo.
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