
Hoy vamos a hablar de las pecas y los lunares, que muchas veces es difícil distinguirlos. Pues bien, la realidad es que las pecas y los lunares se deben a cambios genéticos.
Ambos se deben a una alteración genética que hace aumentar los melanocitos (que son las células que dan el color a nuestra piel). Las pecas son pequeñas manchas pigmentarias marrones, grises o rosadas que se acentúan con el sol y suelen aparecer en personas de te blanca. Por otra parte, los lunares o nevos son áreas con una alta concentración de pigmento, que originan puntos de color marrón claro u oscuro, casi negro, en cualquier parte del cuerpo.
La mayoría son benignos, pero siempre se dice que mejor prevenir que curar, así que hay que examinar periódicamente si han cambiado de color, tamaño, textura o volumen, para prevenir un melanoma.
Foto || Daddy







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