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25 febrero 2009 · Por · 1 comentario

Todo lo que debes saber sobre la rinoplastia

Lo más importante para una mujer es quererse y cuidarse mucho porque su cuerpo es su templo y con él siente sus experiencias vitales. No obstante, los complejos pueden impedir que no esté a gusto consigo misma y que la limite, bloqueando su seguridad y convirtiéndola en una persona infeliz.

Para muchos es fácil decir, de buenas a primeras, que hay que aceptarse. Pero no es tan sencillo, y más, si el objeto de complejo es evidente. La cirugía plástica nació con el objetivo de corregir los problemas estéticos surgidos de operaciones, accidentes, etc., pero que pasó a un uso generalizado para mejorar el aspecto físico.

Cuando una mujer no acepta una parte de su cuerpo y decide operarse, no hay quien le haga cambiar de opinión. Como, por ejemplo, si no le gusta su nariz. Si por mucho que te maquilles o que te peines para disimular y aún no te convences, quizás la rinoplastia sea una alternativa. Pero siempre la última. Meterse a un quirófano es peligroso y hay que asumir muchos riesgos.

No obstante, hay quienes se niegan a renunciar a la personalidad que les da su nariz, por muy fea que sea ésta. Sara Jessica Parquer, protagonista de Sexo en Nueva York, tiene una de las narices más horrorosas de Hollywood y nunca ha querido operarse porque sabe que ésta le da una belleza especial. Plantéate si realmente quieres dar un cambio tan radical a tu rostro.

Por ello, es básico que tu cirujano sea un profesional de prestigio ( y que pertenezca a la Sociedad Española de Cirujía Plástica). Consulta su nombre en Internet y busca opiniones en foros, etc. Eso te ayudará a saber si ha dejado bien a otras personas. Una vez que lo tengas claro, acude a su consulta y satúralo a preguntas. Es su obligación informarte y que no tengas ninguna duda.

El objetivo final debe ser realista y acorde con tu rostro. Piensa que debe quedar tan bien que nadie note hay una operación estética detrás. Es evidente que algunas personas se darán cuenta si te conocen, pero los desconocidos no. Debe realzar tu belleza, no modificarla. Observa la imagen de Elsa Pataky que ilustra este artículo. Dicen que ella recurrió a la rinoplastia, ¿a qué le queda muy bien?

Entrar en el quirófano.

La operación se suele hacer con anestesia general aunque en algunos casos puede ser local con sedación. Ésta última es más segura, pero sí más incómoda y te puedes asustar mucho. Pregúntale al cirujano si el anestesista tiene experiencia, porque la general es muy peligrosa. Valorar todos los riesgos es básico. Las incisiones se hacen en la base de la nariz o por dentro de la boca. Consúltale ambas y decidid cuál es la mejor para ti.

Por último, el postoperatorio es largo, y después de la operación tendrás la nariz hinchada y los ojos con moratones. No te asustes, es natural. Estarás un tiempo con vendajes y el resultado final se aprecia al año, aunque ya desde el principio tu nariz será otra.

Está claro que el resultado final valdrá la pena, pero todo depende del especialista y de que te cuides mucho en el postoperatorio.

Foto Vía | Elle

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