
Aunque en España lo suela ver menos, aquí en Dublín veo a muchísima gente por la mañana desayunando un café con algún dulce mientras van al trabajo (con lo bien que se desayuna en casa una tostada con tomate, fruta y un zumo o café), y claro, a las doce de la mañana están todos metidos en los restaurantes comiendo. Pues bien, en cuanto a esto os tengo que decir que no es nada saludable y que no lo hagáis por nada del mundo.
Cuando nos levantemos tenemos que consumir hidratos de carbono complejos para que poco a poco se vayan absorbiendo a lo largo de la mañana, cosa que no pasa con los dulces. La bollería tiene una cantidad de azúcares impresionante, y todas sabemos que los azúcares se absorben muy rápido, por lo que la energía del desayuno desaparece y tendremos de nuevo el gusanillo en el estómago, lo que provoca el comer pronto.
Lo mejor para desayunar es acompañar ese bollo con pan o cereales, además de una pieza de fruta. Con un desayuno así seguro que tendrás pilas para toda la mañana, sino es así, siempre puedes optar por comer una pieza de fruta a mitad de la mañana para poder llegar a la hora de la comida sin parecer el monstruo de las galletas.
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